Gatos con dietas de pescado concentran más PFAS de cadena larga según estudios japoneses
Dos estudios vinculados de la Universidad de Ehime detectaron PFAS de cadena larga en sangre de gatos asociados a alimentos con pescado. La dieta aparece como una vía relevante, pero no la única.
Los llamados químicos para siempre también llegan al plato de las mascotas. Dos estudios vinculados del Centro de Estudios Ambientales Marinos de la Universidad de Ehime, en Japón, encontraron contaminación extendida por sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, en alimentos comerciales para perros y gatos, y perfiles distintos en la sangre de ambas especies.
El primer trabajo analizó 100 productos vendidos en Japón, 48 para perros y 52 para gatos, comprados entre 2018 y 2020, y midió 34 PFAS. El segundo analizó suero sanguíneo de 23 perros y 30 gatos de hogares particulares en Hokkaido, Osaka y Ehime, con 38 PFAS evaluados por cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas. En un subgrupo de Ehime además se comparó la sangre con el alimento seco que cada animal consumía en casa, con 10 alimentos de perro y 12 de gato.
Qué encontró el equipo en el alimento
Los PFAS se detectaron de forma frecuente en los 100 productos, con concentraciones variables según tipo de alimento, ingredientes y origen. Los productos con pescado como primer ingrediente presentaron niveles totales de PFAS significativamente más altos que los basados en carne, mientras que algunos productos con cereales como base también mostraron niveles elevados cuando incluían ingredientes secundarios derivados de pescado.
Entre los compuestos destacados en alimentos con pescado estuvieron el sulfonato de perfluorooctano, conocido como PFOS, además de ácidos carboxílicos de cadena larga como el ácido perfluoroundecanoico, PFUnDA, y el ácido perfluorotridecanoico, PFTrDA. El equipo también identificó en algunos productos un PFAS emergente denominado 9Cl-PF3ONS, parte del compuesto F-53B usado en Asia, lo que refuerza la necesidad de buscar más allá de los PFAS más conocidos.
En concentraciones medidas tal como se venden, los alimentos secos tendieron a mostrar valores más altos que los húmedos. Los alimentos secos de perro variaron desde niveles no detectables hasta 1,7 nanogramos por gramo, y los de gato hasta 16 nanogramos por gramo. Los húmedos mostraron rangos de hasta 0,67 nanogramos por gramo en perros y hasta 9,9 en gatos. Sin embargo, la ingesta diaria estimada resultó mayor para los alimentos húmedos porque las porciones recomendadas son más grandes.
Por qué los gatos mostraron más compuestos de cadena larga
En sangre se detectaron 18 PFAS, señal de exposición extendida en ambas especies, pero con perfiles claramente distintos. Los gatos presentaron en general concentraciones más altas de varios ácidos carboxílicos de cadena larga, incluidos PFNA, PFDA, PFUnDA, PFDoDA y PFTrDA. Los perros mostraron perfiles más asociados a PFOS y PFHxS.
La explicación propuesta apunta a la red trófica marina. Los PFAS son persistentes, se mueven por agua y suelos, se acumulan en ambientes acuáticos y pueden concentrarse a lo largo de la cadena alimentaria, sobre todo en especies longevas o depredadoras. Cuando esos pescados o sus harinas y aceites entran como ingredientes en el alimento para mascotas, pueden trasladar los contaminantes al producto final.
El hallazgo más sólido vino del análisis pareado en Ehime. En gatos, los niveles en suero mostraron relaciones más fuertes con los niveles en el alimento seco que consumían, para PFOS, PFUnDA, PFTrDA y PFAS totales. En perros la relación entre alimento y sangre fue más débil y variable, lo que sugiere que la dieta es una vía importante para los felinos, pero solo una parte de la historia.
Dieta, casa y qué revisar en la etiqueta
Los investigadores advierten que el alimento no es la única fuente. El polvo doméstico, el agua de bebida, los materiales tratados del hogar, los productos de limpieza, el acicalamiento frecuente en gatos y la actividad en exteriores también pueden aportar PFAS. Las diferencias entre perros y gatos podrían reflejar metabolismo, conducta, tamaño corporal y la forma en que cada compuesto se absorbe y se retiene.
Para tutores, el mensaje práctico es revisar ingredientes sin alarmarse. Si el alimento lista pescado, harina de pescado, atún, salmón, sardina o aceite de pescado entre los primeros lugares, conviene rotar proteínas con pollo, pavo, res o cordero cuando sea adecuado para el animal, alternar entre fórmulas secas y húmedas según indicación profesional, conservar el empaque para rastrear lote y origen, y mantener buena ventilación, aspirado con filtro y agua fresca en casa para reducir polvo y otras exposiciones.
El equipo plantea además una mirada de Una Salud. Perros y gatos comparten el ambiente interior con las personas y pueden funcionar como centinelas de exposición a contaminantes. Los autores piden más investigación sobre la cadena de suministro del alimento para mascotas, datos toxicocinéticos específicos para perros y gatos, y valores guía de salud propios para animales de compañía, ya que las evaluaciones actuales suelen usar referencias derivadas para humanos.
Si tu gato come sobre todo dietas con pescado, si quieres variar proteínas o si notas cambios en peso, apetito, pelaje, sed, orina o conducta, consúltalo con tu veterinario antes de cambiar la dieta.
Foto: vía Innovation News Network.
Preguntas frecuentes
¿La comida para gatos con pescado tiene más PFAS?
Según estudios de la Universidad de Ehime en Japón, los alimentos con pescado como primer ingrediente tuvieron niveles totales de PFAS significativamente más altos que los basados en carne. En los gatos, los niveles en sangre se relacionaron con más fuerza con los del alimento seco que comían.
¿Qué son los PFAS y por qué llegan al alimento de mascotas?
Son sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como químicos para siempre, que persisten en el ambiente y pueden concentrarse en la cadena alimentaria marina. Cuando pescados, harinas o aceites de pescado se usan como ingredientes, pueden trasladar esos contaminantes al alimento.
¿Por qué los gatos tienen más PFAS de cadena larga que los perros?
Los gatos mostraron concentraciones más altas de varios ácidos carboxílicos de cadena larga, y la explicación propuesta apunta a la red trófica marina por las dietas con pescado. Las diferencias también podrían reflejar metabolismo, conducta y tamaño corporal.
¿El alimento seco o el húmedo tiene más PFAS?
Medidos tal como se venden, los alimentos secos tendieron a mostrar concentraciones más altas. Sin embargo, la ingesta diaria estimada fue mayor con los húmedos porque las porciones recomendadas son más grandes.
¿Cómo puedo reducir la exposición de mi gato a los PFAS?
Revisa si el pescado aparece entre los primeros ingredientes y, si es adecuado para tu gato, rota proteínas como pollo, pavo, res o cordero. También ayuda ventilar, aspirar con filtro y ofrecer agua fresca, y consultar al veterinario antes de cambiar la dieta.
Fuentes
- Phys.org. PFAS exposure greater in wet pet food, study suggests (2026-02-28)
- Innovation News Network. PFAS in pet food linked to chemical exposure in cats (2026-03-02)


