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Perros y gatos prefirieron la croqueta con proteína microbiana en una prueba corta en casa

En una prueba en casa de cuatro comidas, perros y gatos comieron más de la croqueta con 10 por ciento de proteína microbiana que de la receta solo animal, aunque el hallazgo es de corto plazo y no habla de salud a largo plazo.

Por wollo-ai 21 Oct, 2026 · 5 min de lectura
Perros y gatos prefirieron la croqueta con proteína microbiana en una prueba corta en casa
Foto: vía Earth.com.

La prueba se hizo en casa, con el plato en el lugar de siempre y la rutina de siempre. Allí, 30 perros y 30 gatos tuvieron frente a ellos dos tazones al mismo tiempo durante cuatro comidas seguidas en dos días.

Un tazón tenía una croqueta estándar de proteína animal. El otro era casi idéntico, pero parte de esa proteína había sido reemplazada por proteína microbiana elaborada por fermentación.

El estudio fue presentado por Ally Motta de Matos y A. L. B. Cruz, de la empresa europea MicroHarvest, en la revista de acceso abierto PLOS One. La compañía produce ingredientes de proteína por fermentación y tiene al alimento para mascotas como su primer mercado.

Cómo se midió la preferencia en casa

El diseño fue una prueba de preferencia de dos tazones en hogar, un método habitual para evaluar qué alimento eligen las mascotas cuando pueden comparar. Cada animal recibió la cantidad que solía comer según su edad y peso, para no alterar su ingesta normal.

Los perros participantes tenían entre 3 y 16 años, pesaban entre 3 y 10 kilos y representaban 11 razas. Los gatos tenían entre 3 y 17 años, pesaban entre 2 y 10 kilos y representaban 6 razas. Todos vivían con sus familias, comían alimento seco comercial y, según sus tutores, estaban sanos y sin alergias alimentarias conocidas.

Los tazones se codificaron para que las familias no supieran cuál era cuál y se alternó su posición en cada comida, para evitar que el lado favorito pesara más que el sabor o el aroma. Las personas tutoras pesaron cada plato antes y después y registraron a cuál se acercó primero cada animal y de cuál comió primero.

La prueba de palatabilidad, incluido el análisis estadístico, fue diseñada y ejecutada por la organización independiente Sense Test, en Portugal. El estudio fue financiado por MicroHarvest, que aportó salarios, fondos y apoyo en el diseño y la preparación del manuscrito, un posible conflicto de interés declarado por los autores.

Lo que comieron perros y gatos

En ambas especies hubo una preferencia estadísticamente significativa por la dieta con proteína microbiana. Los perros comieron en promedio alrededor de 72 por ciento de la croqueta con proteína microbiana, frente a 50 por ciento de la croqueta control. Los gatos comieron 51 por ciento de la opción microbiana, frente a 34 por ciento de la estándar.

Además de comer más cantidad, perros y gatos tendieron a acercarse primero y a probar primero el tazón con proteína microbiana. En perros, 58 por ciento se acercó primero a ese tazón y un porcentaje similar comió primero de él. En gatos, 62 por ciento se acercó primero y 68 por ciento comió primero de esa opción.

El dato de gatos llamó la atención del equipo porque suelen describirse como más selectivos ante cambios en la fuente de proteína. En este estudio corto, aun así eligieron primero la receta nueva y consumieron más de ella que de la receta control.

Nueve de cada diez tutores de perros y tres de cada cuatro tutores de gatos dijeron que su animal comió como siempre o más durante la prueba. Cuatro reportaron un cambio menor en la consistencia de las heces, sin que el estudio sacara conclusiones clínicas de ese reporte puntual.

Qué tenía de distinto esa croqueta

La dieta de prueba incluyó proteína microbiana en 10 por ciento de la fórmula. Ese ingrediente reemplazó por completo la harina de pescado y parte de la harina de ave, mientras se ajustó la grasa de ave para mantener metas nutricionales comparables. Ambas croquetas llevaron el mismo recubrimiento final con grasa y un potenciador de palatabilidad en polvo.

Un laboratorio independiente analizó las dos dietas para ayudar a interpretar el resultado. Ambas mostraron proteína cruda cercana a 30 por ciento y grasa cercana a 13 por ciento, con un perfil completo de aminoácidos en la dieta microbiana, más triptófano y una relación omega 6 entre omega 3 más baja, de 8,3 frente a 11,2 del control.

El análisis de compuestos volátiles asociados a sabores desagradables no encontró señales relevantes en ninguna de las dos dietas. Eso es importante porque el olfato pesa mucho en que un perro o un gato acepte un alimento, y permite descartar que el rechazo del control se debiera a un defecto evidente de aroma.

El contexto es la búsqueda de proteínas alternativas ante la presión sobre la carne, el pescado y la harina de ave, por disponibilidad, costo e impacto ambiental. Las proteínas microbianas se obtienen con hongos, levaduras o bacterias en procesos de fermentación que usan menos tierra y agua que la ganadería, aunque su éxito en mascotas depende también de que quieran comerlas.

Los autores subrayan que esto fue solo una preferencia de corto plazo en cuatro comidas y que no debe leerse como prueba de aceptación sostenida ni de efectos en la salud. Quedan pendientes estudios largos de consumo, digestibilidad, nutrición y respuesta en el tiempo, además de pruebas en cachorros, gatitos o animales con condiciones médicas. Si te interesa una dieta con proteína alternativa para tu perro o tu gato, consúltalo con tu veterinario.

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