4 de octubre, Día Mundial de los Animales: la historia detrás de cómo las mascotas se volvieron familia
Cada 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales, una fecha que en gran parte de América Latina se conoce también, de forma coloquial, como el Día de la Mascota. Fue declarada en 1929 por iniciativa de la Organización Mundial de Protección Animal, durante un congreso celebrado en Viena. La elección del día no es casual: coincide con la festividad de San Francisco de Asís, a quien la Iglesia católica nombró en 1980 patrono de los animales y los ecologistas. Desde 2003, organizaciones de bienestar animal de distintos países organizan actividades propias cada año, lo que terminó de instalar la fecha como una celebración global.
Pero detrás de la efeméride hay una pregunta más interesante: ¿cómo llegamos hasta acá? ¿Cómo pasó un lobo, o un gato salvaje, a dormir en el sillón de la casa?
De lobos a la fogata
La domesticación del perro pudo haber comenzado hace entre 15.000 y 20.000 años, cuando poblaciones de lobos empezaron a merodear los asentamientos humanos en Eurasia en busca de comida. Los individuos con un temperamento más dócil, menos temerosos y más tolerantes a la presencia humana, tuvieron más éxito acercándose a esos campamentos, y con el tiempo esa tolerancia se convirtió en convivencia. A diferencia de lo que pasaría después con el gato, este fue un proceso de selección artificial: los humanos empezaron a elegir y criar deliberadamente a los animales con los rasgos que les resultaban más útiles o más manejables, lo que terminó produciendo la enorme diversidad de razas caninas que existe hoy.
El gato que se domesticó solo
La historia del gato es distinta. Su domesticación arrancó hace unos 9.000 años en el Creciente Fértil, de la mano de las primeras comunidades agrícolas. Ahí no hubo una decisión humana deliberada: los graneros de grano atraían roedores, los roedores atrajeron gatos salvajes, y los gatos más tranquilos frente a la presencia humana, los que mejor toleraban vivir cerca de las personas, tuvieron ventaja para alimentarse y reproducirse. Fue selección natural, no cría dirigida. Milenios después, en el Antiguo Egipto, esa relación utilitaria escaló a algo más: el gato pasó a ser venerado, asociado con divinidades y protegido por ley.
De herramientas de trabajo a miembros de la familia
Durante la mayor parte de la historia humana, los animales domésticos tuvieron sobre todo un rol práctico: cazar, vigilar, cazar plagas, cargar, arrear. El quiebre hacia el vínculo que conocemos hoy se acelera con la Revolución Industrial, cuando buena parte de esas funciones dejaron de ser indispensables para la vida diaria. Liberados de la obligación de «servir para algo», los animales de compañía empezaron a ocupar otro lugar: el de integrantes del hogar, con nombre propio y un lugar en la mesa (o al lado de ella).
Lo que son hoy: una industria de cientos de miles de millones
Ese cambio de estatus, de herramienta a familia, es, en buena medida, lo que explica el tamaño que tiene hoy la llamada «pet economy». El mercado global de productos y servicios para mascotas se valuó en unos USD 207.000 millones en 2024, con una proyección de crecimiento de entre 6% y 7% anual hasta 2030. Ese crecimiento no es casualidad: en Estados Unidos y Chile, 7 de cada 10 hogares tiene al menos una mascota; en México, el 69,8% de los hogares convive con alguna, con más de 88 millones de animales de compañía en todo el país; en Colombia, dos de cada tres hogares (67%) ya tiene mascota, casi 20 puntos más que en 2020; y en España, el 53% de los hogares convive con un animal de compañía en 2026, según el último Barómetro de Petparents. Y más del 90% de quienes conviven con una mascota dice considerarla un miembro pleno de la familia, no un animal de compañía en el sentido tradicional.
Esa «humanización», el término que usa la propia industria, es la que empuja el gasto hacia categorías que hace una generación no existían: nutrición premium, salud preventiva, seguros veterinarios, indumentaria, tecnología para el cuidado diario. Lo que arrancó como una alianza de conveniencia entre especies (un lobo que se acercaba al fuego, un gato que cazaba ratones en un granero) terminó convertido en uno de los vínculos afectivos más importantes dentro del hogar contemporáneo. El Día Mundial de los Animales es, en el fondo, una invitación a no perder de vista ese recorrido cada vez que alguien dice, sin pensarlo dos veces, «mi perro es parte de la familia».
Fuentes: Organización Mundial de Protección Animal (congreso de Viena, 1929); Parques Nacionales de Colombia, «4 de octubre: Día Mundial de los Animales»; AniMALL, «¿Cuál es el origen de las mascotas?»; Yolo Mascotas, «Historia de las mascotas y animales domésticos»; Merca20, «La pet economy crece más que la mayoría de los sectores minoristas tradicionales» (datos de mercado 2024-2030); Diario Veterinario, 3er Barómetro de Petparents en España 2026 (dato de hogares con mascota en España); Yahoo Noticias / El Colombiano, «Dos de cada tres hogares colombianos tienen mascota» (dato de hogares con mascota en Colombia).
Preguntas frecuentes
¿Por qué el Día Mundial de los Animales se celebra el 4 de octubre?
Porque coincide con la festividad de San Francisco de Asís, a quien la Iglesia católica nombró en 1980 patrono de los animales y los ecologistas. La fecha fue declarada en 1929 por iniciativa de la Organización Mundial de Protección Animal, durante un congreso en Viena.
¿El Día de la Mascota es lo mismo que el Día Mundial de los Animales?
Sí, en gran parte de América Latina el Día Mundial de los Animales del 4 de octubre se conoce de forma coloquial como el Día de la Mascota.
¿Cuándo empezó la domesticación del perro y del gato?
La del perro pudo haber comenzado hace entre 15.000 y 20.000 años, cuando lobos empezaron a merodear asentamientos humanos en Eurasia. La del gato arrancó hace unos 9.000 años en el Creciente Fértil, atraído por los roedores de los graneros de las primeras comunidades agrícolas.
¿En qué se diferencia la domesticación del perro de la del gato?
El perro pasó por selección artificial, porque los humanos eligieron y criaron a los animales con los rasgos que les resultaban útiles, y eso produjo la gran diversidad de razas actual. El gato, en cambio, se domesticó por selección natural, ya que los más tolerantes a las personas tuvieron ventaja para alimentarse y reproducirse cerca de ellas.
¿Desde cuándo las mascotas son consideradas parte de la familia?
El cambio se aceleró con la Revolución Industrial, cuando muchas funciones prácticas de los animales dejaron de ser indispensables. Hoy más del 90% de quienes conviven con una mascota dice considerarla un miembro pleno de la familia, una humanización que impulsa la llamada «pet economy», valuada en unos USD 207.000 millones en 2024.


